lunes 23 de mayo de 2011

Jaime Sin Tierra - Autochocador

"Música melancólica para personas melancólicas."
Photo By: Alison Scarpulla.

Surgidos en Argentina a mediados de los 90s, una generación acomplejada llena de sueños, de anhelos puros y un ferviente deseo de libertad, fue en el 96' cuando Javier Diz (batería), Sebastián Kramer (guitarra), Juan Stewart (bajo/teclados) y Nicólas Kramer (guitarra/voz) se juntaron para formar una de las bandas que se convertiría en uno de los secretos mejor guardados de ese país. Desde su primer disco ya demostraban su gran calidad, creando algunos de los himnos para los adolescentes que vivieron esta nueva oleada del rock argentino, y a pesar de que injustamente nunca conocieron la fama llegaron al corazón de todos los que los escuchaban. Decían que la banda tenía influencias de Radiohead, de los Smashing Pumpkins y hasta de Sonic Youth, lo cierto es que Jaime sin Tierra era una banda con tantas influencias y tan distintas que tenía un poco de cada una de esas influencias, mezcladas todas ellas con la desesperación juvenil de aquellos años.

La banda se dedico a dar conciertos en pequeños recintos, publicó su primer disco “El avión ya se estrelló y yo sigo volando..." en 1998 y un año más tarde una colección de demos, remixes y versiones en vivo de sus primeras canciones.



A principios del milenio la banda publicaría "Autochocador", once temas repletos de angustia, del sentimiento adolescente tratado de una forma sorprendentemente madura, de una melancolía tan pura y tan profunda capaz de contagiar a cualquiera. Un disco para escucharse en un día lluvioso observando un viejo álbum de fotos mientras se espera resignado la llegada de la muerte. Un disco tan personal y emotivo que es inevitable sentirse identificado con la música. 


Con títulos bastante curiosos y las letras aun más, Jaime sin Tierra aborda temas conocidos, el amor, el desamor, el enamoramiento, el miedo a hablar con esa persona que tanto amamos, la decepción, la vida.
Desde los primeros minutos, Jaime sin Tierra nos deleita con sus metáforas intimistas, nos introduce en una atmosfera que casi se vuelve depresiva. El delicioso sonido del teclado y la suave voz de Nicolás en Torta, el riff de la guitarra y esa letra tan curiosa de Azafata, Kili y 24 Centavos tienen un aire más optimista pero las letras siguen sin perder esa profundidad que las caracteriza.

Y es entonces cuando llega el clímax del disco, con un Nicolas Kramer más sincero que nunca y cantando desde el fondo del corazón el tema que da nombre al disco, Camión que contiene una de las letras más geniales del disco y que empieza con un tono casi lento para terminar con un salvaje efecto de guitarra que da paso a lo mejor canción del disco.

Auto empieza con una atmosfera repleta de tristeza, de nostalgia, la voz entrecortada de Nicolás, la mezcla perfecta de la guitarra, batería y teclado es tal que se convierte en una experiencia hipnotizante, melancólica pero altamente adictiva, es con esta canción que uno se da cuenta que está cayendo desde lo más alto para estrellarse hasta lo más profundo, una combinación de sentimientos que junto con la letra terminan por destrozarlo todo. Una canción que parece un sueño, un vuelo más, un accidente, un nudo en la garganta, querer y no poder llorar, probablemente una de las canciones más depresivas de la música en español, con un sonido desesperanzador, frustrante, una agonía que no parece terminar nunca y que destruye todo a su paso de una forma tan hermosa que estas simples palabras parecen tan vanas y crueles a la hora de intentar describir esta canción.

Si las primeras cuatro canciones son como el vuelo de un avión, las siguientes tres como la dolorosa agonía ante el accidente y la posterior caída, entonces Citrus es el momento del impacto, el momento en que uno esta esperando la muerte en el mar. Y con esa desgarradora frase: "tengo aire en mis pulmones... tengo tiempo para olvidar..." nace una nueva esperanza, un nuevo día.
Tifón se muestra como lo más optimista del disco, como si la banda ya nos hubiera mostrado el pesimismo de la vida y entonces tratara de mostrarnos un lado más optimista, pero sin dejar de lado la inteligencia y sencillez de sus letras, le sigue Ping! que conserva ese curioso contraste entre el ritmo ligeramente alegre y la sensación de nostalgia de la canción y luego la interesante Rinoceronte que vuelve a hacer evidente lo metafórico de sus letras, haciendo uso de una guitarra acústica en primer plano que le da más sentimiento a la canción.
Finalmente el disco cierra de forma majestuosa con Ciempiés, una canción de más once minutos con un mensaje esperanzador, sensible y profundo de un porvenir mejor.

Como dije al principio Jaime sin Tierra nunca obtuvo el reconocimiento que se merecía, al día de hoy es considera casi una banda de culto en su natal argentina, una lástima que se hayan separado después de un ultimo disco llamado "Lo que va a encadilar es el día" publicado en el 2002, por fortuna siempre nos quedarán estas preciosas canciones, capaces de provocar sentimientos y sensaciones como pocos lo hacen. Un gran disco, que pasó casi desapercibido y que aun hoy es poco conocido, pero que realmente vale la pena escuchar, claro con las debidas precauciones.

Aquí una canción de su primer disco, que aparece en la película independiente argentina "Nadar Solo" una historia sobre la soledad y la búsqueda de un significado de la vida.

Y aquí la primer canción del disco Autochocador.
Y por ultimo, como este disco es un poco difícil de encontrar les dejo un enlace a un blog para que lo descarguen si quieren, no se arrepentirán.

2 boots se equivocaron de página:

  1. Excelente información, gracias por compartir! :)

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  2. Muy buena la data. Sólo una observación, no se puede hablar de influencias en términos negativos. Todo artista está influenciado, no existe la originalidad absoluta, vivimos en un medio cultural, todo es influencia. Lo apreciable es la capacidad para elegir por quiénes queremos ser influenciados.

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